
Adonde voy no lo se, solo el eterno lo sabe, vientos vengan a mi, tómenme y llévenme hacia el mejor lugar donde puedo estar y cuando sienta que todo se ha detenido, me daré cuenta que estoy en el mejor lugar y al abrir mis ojos veré tu rostro y te pido que me dejes perderme en el mar de tus ojosNathan Urias
Has dicho que uno vive una vez y nada mas, según tus fundamentos cristianos, yo creo que he vivido mas de una vez esta historia, caminar contigo de la mano bajo la oscura noche con olor a nicotina y alguna colonia me trae recuerdos de lo que antes viví a tu lado, creo que uno deja historias inconclusas, casi sin final, o sin tiempo para vivirlas a plenitud, he estado esperando mi momento a tu lado cada vida, por fin, hoy bese tus labios y parece que el tiempo se detuvo en tu delicada piel.
Caminas tan lento como tratando de quitarle tiempo al tiempo, y en tus ojos el brillo de tus sueños me estremece y vuelven húmedos mis sentidos, las lagrimas besan mi piel hasta caer desangradas sobre tus mano, dices no llores, pero ¿puedo acaso ocultar la emoción que me causa tu silencio?, me inunda cada recuerdo, cada caricia guardada en la era que constantemente se renueva, sin que lo advirtamos.
La entrada de esta iglesia particularmente me es familiar recuerdo los árboles a la orilla del jardín uniéndose uno a otro para dejar asomarse al fondo las paredes blancas retorcidas góticamente, los arcos, las bóvedas y particularmente la puerta en la que tantas veces nos reunimos a hablar de nuestro amor, limpio amor, amor inexplicable, al darnos cuenta que en esencia somos dispares de lo que cada uno busca; y aun sin entender como nuestros aspectos son diferentes al estándar que buscamos terminamos fundidos, frente a esta puerta de tu mano se que lo que me une a ti no es como eres sino lo que eres, el cúmulo de aspectos que llevas dentro que he llegado a conocer bien y que se calcan en tus ojos que dicen todo lo que tus labios no son capaces de pronunciar, cuando tu voz enmudece tus ojos hablan y dicen lo que tu boca se niega a pronunciar.
Se que no es una noche común, que extrañamente estamos acá donde todo inicio en otra vida, recuerdo caminar por el cetro de la iglesia y tropezar con espectros vestidos de negro que sollozaban, el olor a madera que particularmente se me agolpa con cada paso,los candelabros fríos, testigos mudos de la escena y frente al altar mayor un ataúd, opaco y sin brillo, tuve miedo de acercarme, sabia lo que me esperaba, temblaban mis manos, mis pies se volvieron tan pesados como yunques, mis ojos se encontraron con tu cuerpo lánguido, sin vida, tus ojos ya no brillaban, nunca mas escucharía un te amo de tu voz, me aferre a tu cuerpo te bese, te sacudí, grite tu nombre con todas mis fuerzas llore sobre tu piel fría… te habías marchado, me habías dejado cuando juraste estar a mi lado.
No pude con el dolor, me emborrache hasta lograr el coraje que mi alma necesitaba, tome la poción mas mortal, mientras agonizaba y el bebedizo carcomía mis entrañas, estaba seguro de que te reencontraría y eso menguaba la agonía.
Ahora estas a mi lado con otra vida, otro cuerpo, pero tu mirada es la misma, así te encontré, cuando me viste a los ojos en aquel restaurante entre las columnas de humo y supe que esos ojos castaños eran los que amaba los que eternamente he estado esperando y esta vez viviremos lo que en siete vidas nos falto.
Alekzander White